Los precios en alerta naranja

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Como ayer con la temperatura, la inflación también llegó a alerta naranja, pegó un salto extraordinario (aunque por los sondeos privados ya se iba volviendo predecible) y dio 3,1% en diciembre, según el IPC Nacional publicado ayer por el Indec. La interanual llegó a 24,8% y rompió los pronósticos del BCRA, cuya meta era de 17% techo, y de varios privados que esperaban una desinflación más radical durante 2017 (para los REM de fines de 2016 y principios de 2017 cerraba en torno al 20%).

De esa forma, la de diciembre fue la inflación más alta del 2017. El pico anterior había sido el 2,6% de abril. Y la explicación es más que obvia: tariflación, tal el mote que le puso el economista Martín Polo. En diciembre se juntaron los ajustes tarifarios que habían quedado postergados en la previa a las elecciones. Entre combustibles, electricidad y gas le agregaron 2 puntos a la inflación del cierre del año.

Los regulados

Desde LCG, la analista Melisa Sala lo detalló: “Suba de regulados por ajuste de tarifas eléctricas y de gas y aumento de combustibles explicó 2 puntos del aumento, es decir el 63% del total”. Pero no frena ahí el análisis ya que además la núcleo tuvo también su traspaso de esa suba y aceleró desde el 1,3% que había registrado en noviembre y se posó en 1,7%. Detalló Sala: “La inflación núcleo se aceleró 0,4 punto en el mes y en el GBA ganó 0,7 punto, ubicándose en 2%. Los estacionales jugaron a favor con suba de apenas 0,3%”.

Al respecto, un informe de ACM sostuvo: “El dato es peor de lo esperado ya la inflación headline vino por encima del 2,5%-3%, el dato mensual fue el más alto del año, pero principalmente por la aceleración de la inflación núcleo. La misma acumuló 21,1% en 2017. Luego de meses de estabilidad de precios regulados, parece que el aumento de la inflación núcleo está absorbiendo más rápido los efectos de precios regulados de lo esperado. Incluso cuando se ven los datos de GBA, donde impactó con similar fuerza el aumento de regulados, la inflación núcleo se aceleró al 2% mensual, del promedio de los últimos dos meses de un 1,2%. Es posible que los efectos de segunda ronda estén ocurriendo en el mismo mes que aumentaron los precios regulados”.

Pero además la consultora dirigida por Javier Alvaredo imagina un principio de año en el que la dinámica veloz de los precios regulados (a los aumentos del transporte ya pautados para febrero y abril se sumarán los de febrero en electricidad y los de abril de gas, más algo de combustibles y de prepagas) haga que la núcleo “siga con esta pausa en el proceso de desinflación del segundo semestre indicado por el BCRA en su comunicado de decisión de política monetaria”.

Críticas al alza

El número publicado ayer multiplicó las críticas al BCRA. Ahí las voces se dividen entre los que consideran que la autoridad monetaria es víctima de tener que desinflar en un contexto de política tarifaria alcista y de un endeudamiento que exige grandes esfuerzos esterilizadores y entre los que le reprochan al Central su fé original en que, vía tasa, los tarifazos iban a ser meros ajustes de precios relativos.

La interanual llegó a 24,8% y rompió los pronósticos del BCRA, cuya meta era de 17% techo, y de varios privados que esperaban una desinflación más radical durante 2017 (para los REM de fines de 2016 y principios de 2017 cerraba en torno al 20%)

Entre los primeros se destacó el economista del Cedes, Ramiro Albrieu, quien criticó: “¿Qué aprendimos del primer año de Inflation Targeting? Que los reacomodamientos de precios relativos aceleran la inflación. Y que la estrategia de hacer como si eso no pasara reporta más costos que beneficios a la autoridad monetaria”. Y entre los segundos el economista jefe de Radar, Martín Alfie, con un palo directo hacia el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger: “Parece obvio, pero en 2016 Sturzenegger decía que el aumento de tarifas no era inflacionario, ya que los precios de los bienes que se dejaban de consumir por gastar más en servicios podían bajar. Eso es verdad si hay flexibilidad de precios a la baja”.

Hacia las metas

Otra crítica repetida que se encontró entre analistas llegó en torno a la núcleo de 1,7%. Estuvo 0,4 punto por encima de noviembre y 0,7 por encima del 1% al que dijo apuntar el BCRA hacia mediados de año. El analista financiero Christian Buteler se preguntó, con semejante núcleo, porqué el Central bajó la tasa de referencia el martes pasado: “El objetivo del BCRA era una núcleo (ya habían tirado la toalla con el IPC Nacional) del 1% para diciembre. El desvío fue del 70% pero bajaron la tasa”.

En esa línea, el director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, afirmó: “La inflación núcleo promedio mensual del último trimestre fue de 1,47% (anualizada da una de 19,1%). Eso está mucho más en línea con las expectativas privadas que con las metas. No había caso para bajar las tasas”.

La interanual de 24,8% dejó a la inflación casi 8 puntos por encima de la meta. Mirando ese dato y el de 41% de IPC en 2016 (contra una meta informal de 25%), la economista Mercedes D’Alessandro bromeó acerca de cierto gap temporal en el cumplimiento de las metas: “En 2016 dijeron que iban a terminar con 25%, pero cerraron arriba del 40%. Dos años tardaron en cumplir la meta”.

FUENTE: El Economista

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