Desinflación en jaque

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Justo en el mes en el que los precios regulados otorgaban cierto descanso, el pass-through (el traslado a precios de la depreciación del peso) dio señales de su vigencia y llevó a la inflación núcleo del IPC Nacional, publicada ayer el por el Indec, a una variación de 2,6% en marzo. Una aceleración que deja expuesta a la política antiinflacionaria del Gobierno. La general dio 2,3% y se desaceleró apenas 0,1 punto contra un febrero que había tenido fuertes aumentos de regulados (transporte y electricidad). En abril vuelven las subas en el gas y el transporte. Además, alimentos y bebidas, el rubro más sensible por su incidencia en la canasta de consumo popular, registró un incremento de 2,3%.

Dólar y tarifas

No sólo el tipo de cambio metió la cola sobre los precios de la canasta núcleo, que deja a un lado a los regulados. Los tarifazos de los meses anteriores también habrían tenido incidencia sobre el resto de los precios. Lo detalló Melisa Sala desde la consultora LCG: “Es preocupante, la inflación núcleo se aceleró a 2,6% en marzo, es decir, 0,5 puntos por encima del 2,1% registrado en febrero. Con rezago de unos meses, el traslado a precios de la suba del tipo de cambio (16% acumulado desde noviembre a febrero) podría ser el principal motivo para explicar el impulso de la inflación núcleo. También incidirían los aumentos de segundo y tercer orden derivados de la corrección de las tarifas de los servicios públicos”.

Algo similar sostuvo Ecolatina: “La aceleración de la núcleo preocupa, ya que sobre este indicador opera principalmente la política monetaria del BCRA. Durante el primer trimestre trepó 6,3% superando en más de 1 punto lo registrado en el primer trimestre de 2017, que fue 5,2%”.

Y agregó: “Además, la variación interanual pasó de 21,1% en diciembre a 22,4% en marzo. Dicha dinámica obedeció al salto del dólar que se observó desde mediados de diciembre y a los efectos de segunda ronda de los aumentos en los precios regulados”. La núcleo es además, según el propio BCRA, el indicador por excelencia para ir monitoreando la dinámica de precios sin tomar en cuenta el “ruido tarifario”.

Desde el BCRA, en cambio, ayer afirmaron, con un post publicado en el blog oficial Ideas de peso, que durante 2018 el crecimiento de la núcleo es igual al del 2017 (8,1% entre diciembre y marzo) pero con tarifazos más altos, lo que implicaría que efectivamente el pass-through se iría achicando.

¿A subir la tasa?

Así fue como el director socio de la Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, dijo en Twitter que o el BCRA toma cartas en el asunto o el sendero de desaceleración podrá ser considerado en riesgo. “O se ponen los largos o realmente nos arriesgamos a suspender desinflacion”, dijo. Y en esa misma línea, el director de Eco Go y profesor de la Maestría en Finanzas, Federico Furiase calculó que “para que el BCRA no tenga que subir la tasa en mayo, la inflación mensual anualizada debería ir por debajo del 15% (1,1% mensual)”. Es decir, niveles que muy difícilmente se puedan lograr. Abril ya viene cargado y sólo por los precios regulados tendría un piso de 1,8%.

Lo remarcó Sala: “Abril también será un mes con inflación elevada. Recae en aumento previsto para las tarifas de gas (39%) y las subas del transporte público (12% colectivos y 14% trenes). Además, incidirá el reciente incremento de las naftas (3,5%). Estos ajustes ya conocidos dejan un piso de inflación de 1,8% para este mes. Aun cuando la inflación de alimentos se reduzca a la mitad (algo poco probable), la suba de abril difícilmente resulte menor al 2% mensual”.

Las críticas a la política antiinflacionaria se multiplicaron ayer. La inflación núcleo corriendo por encima de la general terminó de refutar todo argumento del pasado reciente que apuntara a que el pass through iba quedando en el olvido, idea que era encabezada por el propio BCRA. En realidad ya la propia autoridad monetaria cambió su discurso y en sus últimos comunicados reconoció a los tarifazos, el salario y la dinámica del tipo de cambio como tres anclas fundamentales.

En el último especificó: las paritarias en torno al 15% de la meta, el descanso al que llega las tarifas una vez pasado abril y el BCRA interviniendo en el mercado de cambios para que el precio no se dispare, son las tres razones que justifican que la tasa monetaria no esté subiendo a pesar del pico que atraviesan los precios.

Laberintos

Como sea, las opiniones respecto a la política antiinflacionaria, que el 28 de diciembre se topó con la preocupación por el atraso cambiario y derivó en la decisión de Jefatura de Gabinete de ir a metas más amigables, del 15%, lo que significó una baja en la tasa de interés y una consecuente disparada del dólar, las lecturas respecto a ese asunto no van en una sola dirección.

Desde ACM destacaron que el problema fue el uso del dólar como ancla en la previa, que generó atraso cambiario y que derivó en la necesidad de bajar la tasa y dejar que suba el precio del dólar. “Las causas de esta aceleración en la inflación y el desvío respecto a la meta no debe buscarse en el 28 de diciembre, sino más atrás, cuando el presidente del BCRA subió en 250 puntos básicos la tasa de referencia, lo que provocó una profundización del atraso del tipo de cambio y la consecuente corrección del mismo junto con el ajuste de tarifas”, sostuvieron.

Ahí aparece un trade off entre la búsqueda de la desinflación y la búsqueda de más competitividad. Hoy, tras la depreciación registrada en los primeros meses del año, el tipo de cambio volvió a ser ancla, tal como expresó el último comunicado del BCRA. Por ahora la desinflación no encontró el camino entre tantos dilemas.

FUENTE: El Economista

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