El Gobierno se conforma con que sea menor a 20%

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El fuerte número de la inflación de marzo continúa golpeando la credibilidad de la nueva meta (y los bolsillos, claro). La inflación acumulada a marzo ya es de 6,7% y la inflación núcleo se aceleró fuertemente desde 2,1% en febrero a 2,6% en marzo.

La aceleración inflacionaria que comenzó en diciembre abre interrogantes sobre la posibilidad de obtener un fin de año que muestre una desaceleración. Jugada la meta de 15% del Gobierno, el objetivo pasa ahora por lograr cerrar el año por debajo del 20% de forma de poder mostrar un triunfo simbólico, más allá del incumplimiento.

“Queremos que la inflación arranque con el 1 adelante, aunque sea 19,99%”, dice un importante funcionario de Hacienda

Desde noviembre, el IPC núcleo, el más observado por el Gobierno, ha venido aumentando desde el piso de 1,3% de los meses previos.

El segundo semestre

El Gobierno espera que a partir de mayo haya una desaceleración muy fuerte de la inflación que permita acercar el número final de 2018 a la meta. Para Guido Lorenzo (ACM), no habrá una baja significativa en mayo dado los aumentos de precios regulados de gas y combustibles que contaminarán la inflación núcleo.

“La inflación de mayo va a ser un poco más baja que el 2,3% de marzo, pero no va a ser un número muy alentador”, explicó Lorenzo y aclaró que “hasta hace unos meses estábamos discutiendo si la inflación núcleo quebraba el 1,3%”.

Matías Rajnerman (Ecolatina) dijo: “Desde Ecolatina creemos que la inflación se desacelerará en la segunda mitad del año, tanto en comparación a la primera parte de 2018 como a igual período del año pasado. Mientras que la suba de precios acumuló casi 12% en el período julio-diciembre de 2017, en 2018 rondaría el 8% en dicho lapso”. La inflación cerrará el año en curso en 21%-22%, y el IPC núcleo llegará a 1%.

Desde Eco Go, Federico Furiase señaló en diálogo con El Economista que, para abril, la inflación acumulada será de 9,3%, y viajará a un ritmo promedio mensual en torno a 1,35% entre mayo y diciembre. “Nuestra estimación de inflación anual de 2018 es de 21,7%”, explicó.

Furiase indicó que “la tendencia ascendente en la inflación núcleo que estamos evidenciando es causa de una triple Nelson: la depreciación del peso, los impactos de segunda ronda de tarifas y los aumentos en naftas”.

Todos los economistas consultados coincidieron en que la desaceleración del segundo semestre se deberá principalmente al relajamiento de las correcciones tarifarias y a la mayor estabilidad del dólar.

La aceleración

El cambio de metas para algunos economistas fue el disparador de esta suba inflacionaria, ya que antes de esa conferencia del 28-D, el REM pronosticaba una inflación de 1516% en 2018 y hoy en día ya superan el 20%. No obstante, en paralelo se produjo un incremento del dólar y las tarifas.

El relajamiento de la política monetaria del BCRA que se produjo con el cambio de metas tuvo un impacto directo sobre el dólar, según Rajnerman. “El pass-through sigue vivo, y la depreciación del peso fue uno de los principales factores que presionaron a la inflación en los primeros tres meses de 2018”, explicó el economista de Ecolatina, marcando la importancia de esa conferencia en la aceleración de precios.

No obstante, no todos los economistas le echan la culpa a la decisión de cambiar las metas. Para Lorenzo, “no fue el cambio de metas por sí mismo, sino la baja de tasas la que devaluó el dólar”. Así, según el profesor de la UBA, de haberse sostenido la tasa y cambiado las metas, estas hubieran funcionado mejor como ancla de expectativas.

¿Momento de reaccionar?

“Será clave que el BCRA muestre capacidad de acción con la tasa de interés frente al aumento de la brecha de credibilidad de la meta del 15%, que está en 5,3 puntos y seguirá ajustando al alza, para coordinar expectativas”, concluyó Furiase.

Para Martín Kalos, director de EPyCA, la reacción del BCRA va a ser clave para intentar revertir el proceso inflacionario. “Si (Fedrerico) Sturzenegger ve en este aumento del IPC núcleo la razón para recuperar la herramienta de la tasa que parece bloqueada, la inflación final del año puede ser menor a la esperado”, señaló Kalos y opinó que “hay margen para subir la tasa nuevamente sin dañar mucho a la economía”.

Así las cosas, la meta se cumpliría a mitad de año. Queda esperar qué tanto se aleja la inflación de ese número anunciado en diciembre, y si el Gobierno logra que la inflación del 2018 empiece con 1. Ninguna consultora espera un incremento de precios menores a 20%.

Las principales variables que marcarán el proceso de desinflación serán la evolución del tipo de cambio, el salario y la incorporación o no de aumentos de precios regulados no previstos. Y queda por ver qué posible impacto podría tener una suba de tasas…si es que el BCRA decide tomar esa decisión.

FUENTE: El Economista

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