El BCRA analiza si amplía o da por concluida la emisión de BOPREAL

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Este jueves, el BCRA terminó de colocar los u$s10.000 millones previstos del BOPREAL. En principio, se tomará los próximos días para definir qué hará con el bono en dólares para importadores y empresas con utilidades impagas.

El Banco Central completó este jueves la colocación de la serie 3 del BOPREAL tras la escalada de los dólares paralelos. Así, agotó la emisión de los u$s10.000 millones que había pautado casi al inicio de la gestión para las tres especies de este bono en dólares dirigido inicialmente solo a importadores con deudas comerciales y luego también a empresas con saldos de utilidades y dividendos impagos. Ahora, los funcionarios analizan qué hacer con esta herramienta: si amplían la emisión o la dan por concluida.

Según pudo cotejar Ámbito con importantes fuentes oficiales, la decisión aún no está tomada. En principio, la semana que viene no está previsto que se anuncie una nueva licitación. La idea, si no median cambios, es tomarse esos días para ver cuál es “el feedback” de las empresas y el mercado (que atravesó la semana de mayor tensión de la era Milei) para definir los próximos pasos, explicaron las fuentes.

En la City plantean que una de las cuestiones a dilucidar es si, en este marco, existe una demanda potencial tal que, de acuerdo a la mirada oficial, amerite ampliar la emisión del BOPREAL o alguna herramienta alternativa. En la última licitación, que contó con el aliciente de la compresión de la brecha entre el tipo de cambio implícito en el bono y el contado con liquidación (a partir de la escalada de los dólares paralelos) y para cual quedaba un remanente a colocar de apenas u$s60 millones, las posturas de compra de las empresas no fue demasiado superior (u$s90,9 millones).

Como trasfondo, se encuentra el sendero que quiere plantear el Gobierno de cara a un levantamiento de las restricciones cambiarias. El Presidente mencionó recientemente, en varias oportunidades, que existen tres escollos a superar antes de ello. Uno es, justamente, la demanda potencial de divisas que representan los dividendos y utilidades que las empresas no pudieron cancelar en los últimos años por el control de cambios, sobre los cuales el equipo económico no cuenta con una estimación clara de su magnitud. Los otros dos son los pasivos remunerados del BCRA ($24 billones, según el último dato oficial), que el Gobierno empuja a migrar a deuda del Tesoro, y los puts o seguros sobre títulos públicos que el Central les colocó a los bancos (otros $20 billones aproximadamente, de acuerdo con estimaciones privadas).

Se trata de distintas vías de demanda de divisas que podrían ir a presionar sobre el tipo de cambio una vez que se levanten las restricciones. Los funcionarios no quieren apresurarse a abrir el cepo porque temen no poder hacer frente a una corrida sobre el mercado oficial. Es por eso que Luis Caputo reiteró martes pasado en el congreso del IAEF que no hay fecha definida para remover los controles y que todavía están lejos de contar con las reservas suficientes en el Banco Central para evitar una salida con sobresaltos.

El papel del BOPREAL

En ese marco fue que, este mes, el BCRA extendió la posibilidad de suscribir el BOPREAL para canalizar el pago de dividendos y utilidades de las empresas a sus accionistas del exterior. Hasta ese momento, solo estaba disponible para vehiculizar la deuda comercial de los importadores.

El BOPREAL fue planteado por el equipo económico, casi desde el comienzo de la gestión, como una pieza importante de su estrategia de transición hacia el levantamiento del cepo cambiario y un nuevo régimen monetario, que aún no emergen como una posibilidad inmediata. La escalada de los dólares financieros durante los últimos días pareció reflejarlo.

La herramienta apuntó a varios frentes a la vez. Fue pensada para descomprimir la situación de los pasivos por importaciones, que igualmente siguieron creciendo por el sistema de pago escalonado implementado por la actual gestión, que sumó unos u$s14.000 millones de deuda comercial. También para aspirar pesos y para dolarizar una porción de la deuda remunerada del BCRA. Al tratarse de bonos nominados en dólares que se suscriben en pesos, hasta el momento se utilizaron para convertir una parte de los pases (instrumentos del Central en moneda local) en un nuevo pasivo en moneda extranjera por u$s10.000 millones.

 

 

 

 

 

Fuente: Ambito

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